1
En un bowl bien amplio, mezclá la harina con la levadura.
2
Agregale la miel y el aceite de oliva.
3
En otro bowl, disolvé la sal en el agua y, por último, combiná todo.
4
Te va a quedar una mezcla bien húmeda que no llega a ser una masa.
5
La vas a revolver con una cuchara y dejar reposar 20 min, tapada con una bolsa.
6
Pasado el tiempo, mojate bien las manos con agua y hacé 4/5 pliegues sobre sí misma, como te muestro.
7
Coloca la mezcla en una placa de 40x50 cm y hornea hasta que esté dorada.